sábado, 21 de marzo de 2020

SEXTA CARTA A MAMÁ: LAS SORPRESAS DEL 2020




Querida Madre:

Recuerdo que al llegar el nuevo año 2020, pese a ser un año par y los años pares suelen ser de buen presagio para mi como para la mayoría de las persona, y aun cuando veía que en las redes todo mundo lo recibía con total emoción, mi aguda percepción me decía que no muchas cosas buenas traería, pero mi mente y entendimiento, preferían razonar que sí, que ya el 2019 había sido oscuro y sordo, para nosotros, y que nada peor podría venir así que debía recibirlo con toda la buena intención, pero no pude y solo atiné a dejar un par de lineas en lugar de mi acostumbrado saludo, y decía: "Que este nuevo año sufran y mueran menos gente en el mundo"
Sin presagiar que este 2020 venía cargado de muertes, para secundar al 2019 que nos dejó sin tu calor y el de mi hermana.

Tu no lo sabes Madre, pero después que marchaste mucha gente que te quiso o quisiste, siguió tus pasos, se fue tu cantante favorito, José José, quise decírtelo, pero no era pertinente, luego se fue Miguel, ese joven atento y servicial, que acogiste con tu amor maternal y al partir tú, quedó más huérfano que nosotras mismas, se fue Doña Florencia, aquella señora que parecía un roble y de pronto se quebró cual carrizo seco. Ya antes querida mía, se habían ido otros tan importantes y grandes referentes de nuestro siglo, el cantante Camilo Sesto de quien tantas veces te confesara era mi amor platónico a los 4 y 5 años, hasta un presidente decidió irse con ustedes Alan Garcia, viste madre?,  todo hacia presagiar que el cielo era mejor estancia que aquí en la tierra, y yo tenía tantas ganas de estar con ustedes, pero me dejaste anclada en este plano, con mi padre, mis sobrinos y un gato.

Luego las cosas no quisieron cambiar el rumo como sabes se disolvió el Congreso que fue algo que agradecí eternamente a Vizcarra, te fuiste con la tranquilidad y satisfacción de que algo de justicia se hizo con ello, después de tantas lucha, Keiko volvió a prisión lo mismo que su padre, hoy todos los políticos ya se encuentra con algún tipo de arresto. Y como para hacer más trágico este año llamado "el año de la universalidad de la salud" todos los acontecimientos desembocaron en los hospitales, como te narré antes sobre la explosión de gas en Villa El Salvador, dejando a medio centena de afectados y que aun, hoy 21 de Marzo que escribo esta carta, siguen muriendo unos y luchando por sus vidas otros.

A decir verdad, Marzo nunca a dejado de sorprendernos, en el 2016 llegó con los  huaycos y aluviones en el norte del Perú, dejaron cientos de afectados que aun no han logrado recuperarse. 
El 2018 renuncia a la presidencia PPK con apena un año de haber sido elegido, dando paso a quien asumiría los retos que nadie presagiaba para entonces iba a acontecer. 

Y ahora 2020 nuevamente Marzo vuelve a desafiar todo entendimiento humano, ni el mejor cinematógrafo o guionista se le hubiera podido ocurrir que esto nos pasaría ya en pleno sigo XXI. Madre, este virus que ojalá nunca lo hubiéramos conocido llegó para trastocarlo todo, el mundo entero, el planeta mismo y hasta me atrevería a asegurar que el universo completo.
Nos vanagloriábamos de la bendecida Modernidad y de la Globalización, generación dichosa decía, Los Milenials, Los Z, y los que vendrán. Todos estábamos atentos a una posible tercera guerra mundial, una invasión a Venezuela, el fin de la guerra en Siria, Irak, Israel, etc. mientras seguíamos planeando nuestras actividades, nuestras vidas, y tal vez hasta nuestras muertes, ahora ni eso podemos planificar, no sabemos lo que sigue y recién estamos en Marzo, no hemos llegado ni a medio año del 2020, que más nos deparará?, pero en medio de tanta incertidumbre, me tranquiliza saber que tú y Silvia ya no sufrirán.
No sé lo que pase en el otro plano, pero con seguridad no llegará este CoronaVirus.

Te quiero Madre.

jueves, 27 de febrero de 2020

QUINTA CARTA A MAMÁ: LA MEJOR HERENCIA, TU GATO




Querida Madre:

Es impredecible cómo se van resolviendo las cosas, pero lo que no es impredecible es tu enorme sabiduría, yo no sé si tú lo sabías, pero lo mejor que has podido heredarme es tu gato, sí ese gato ingrato, soberbio, llamado GATO.

Tú sabias bien que de todos los animales domésticos, el gato no es de mis favoritos, pero justo a mí tenias que encargarme su cuidado, dadas las circunstancias yo accedí con la mejor voluntad aunque sin la debida conciencia, mi decisión fue rápida, impensada.
y aunque al principio no lo niego, me generaba cierto conflicto tener que atender a un animal ingrato, que solo venía para que lo alimente y se iba sin dar señales de gratitud, como es el caso del perro a que estoy más acostumbrada, pero aun así lo alimentaba con la mejor voluntad y preocupación porque lo hacía por ti, por tu amor a ese animalillo soberbio, que yo creía, incluso he destinado una parte de mi presupuesto  para su alimento y hasta lo he defendido ante la amenaza de Papá y mi hermana de regalarlo porque ellos tampoco son amantes de los gatos.
Lo he defendido con las garra de un felino, como si fueras tú misma, y poco a poco he ido observándolo, y me he dado cuenta que no sabía nada de los gatos, tú tan sabia como te lo he dicho siempre y aún ausente me has enseñado grandes lecciones al dejarme a cargo de este animalito que ahora he aprendido hasta quererlo.
Como lo dije antes, no sabía nada de los gatos porque nunca me di la oportunidad de conocer uno, nunca tuve un gato, oí tantas historias acerca de los gatos que me rehusaba a tener uno, y aunque siempre hubo un gato en casa, nunca lo observé, eramos indiferente mutuamente, creo que tengo más del gato de lo que me imaginaba.
pues lo he visto solidarizarse contigo, me ha sorprendido lo leales que pueden ser, se despidió de ti incluso ingresando a la habitación donde nunca se le había permitido ingresar, a sabiendas o intuyendo que le podría caer una reprimenda, y que quedó cual soldado en guardia por largas hora, ese fue un hecho que más me conmovió, lo he visto  compungido por tu partida, triste, se aisló al sentir que su protectora ya no estaba, y no quería bajar de su lugar predilecto, tardó un poco para tenerme confianza, al principio bajó después de casi dos semanas que se alejó de todos, lo mismo que nosotros, también se fue a procesar su tristeza, y cuando le daba su alimento, no se acercaba al plato hasta que yo me alejara, entendía que la culpa fue mía, nunca le dí la oportunidad de conocernos y respeté su proceso, luego cuando ya habíamos establecido un lazo de tolerancia y planteamos nuestros roles, ahora ya baja y hasta me pedía a maullidos su comida, eso me sorprendió y entendí que ya eramos amigos, luego cuando le daba la comida,  pasaba su frente por mi mano, y cuando no lo hacía no comía hasta que yo acercara mi mano para el ritual que entendí era de gratitud,  y me di cuenta de cuan equivocada estaba, no eran tan ingratos como pensaba.


Ya cuando teníamos confianza y yo creo que hasta cariño, él bajaba de su guarida solo cuando yo llegaba a casa, todos los días después del trabajo y los fines de semana que me quedaba en casa, lo veía ahí cerca a mi, maullando por comida, pasando por entre mis piernas frotando su pelaje, ya hemos fortalecido nuestros lazos de amistad, cariño y respeto, sabe que no puede ingresar a mi habitación, y yo que tiene un horario de alimentarse y no cuando me acuerde o tenga ganas, ya he descubierto que le gusta mucho las galletas de sardina y salmón, y le cae mal las de carne.
Mami, no sabía ni siquiera  intuí lo que estabas haciendo cuando decidiste encargar  tu Gato a la hija menos confiable para ello, pues me dejabas las más grandes y bonitas lecciones.
He aprendido que debo eliminar los prejuicios aprendidos, que siempre todos nos merecemos al menos una oportunidad, que nuestras muestras de afecto pueden ser distintas, pero siempre que son sinceras  serán bien entendidas, que todo lo que se da con amor genuino no espera recompensa, la misma entrega ya es una recompensa y que cuando nos abrimos a los otros seres, ellos también son recíprocos, si bien muchas de estas lecciones ya las tenía aprendidas desde pequeña, pero aun tenía mis propios prejuicios y nos los veía, me has abierto los ojos del entendimiento y del corazón, mi amada Madre.






CUARTA CARTA A MAMÁ: HAY UN NUEVO VIRUS


Querida Madre:


Quiero contarte que este año 2020 viene como un torbellino sobre una montaña rusa, no terminamos de asimilar un suceso y llega otro de la misma magnitud o mayor para dejarnos perplejos de lo impredecible que puede presentarse el destino, la vida.
Cómo se explica que cuando ciudadanos comunes y silvestres, puedan presagiar que un día cualquiera cuándo aún no terminan de despertar, la muerte los encuentre en sus aposentos.
Qué razones validas se les puede dar a estas persona que en un pestañear deban afrontar una gran desolación, no solo perder a un familiar a un ser querido, de eso sabemos bien nosotros, sino demás de dos, tres y hasta cuatro seres queridos, y otro tanto sigue luchando por su vida en un hospital y para hacer más miserable su existencia hayan perdido todo su patrimonio, su identidad, su historia, muchos piensan que solo son cosas materiales, que solo es una casa y muebles, no entienden que para la gente pobre, esa casa, esos muebles, representan horas de lucha y de trabajo, emociones de logros pequeños a lo largo de toda una vida, no han perdido solo una casa, han perdido sus vidas, su tranquilidad, su esperanza a un futuro promisorio, ahora solo les toca sobrevivir, sí madre, eso ocurrió en Villa el salvador, cuando un irresponsable conductor, dirigió una camión lleno de muerte a un grupo de personas, a los cual se sumó la negligencia, la ineptitud de quienes tienen en sus manos la dirección del Estado, es muy triste madre. Me tranquiliza saber que no lo viste, al menos no desde éste plano donde todo se ve tan gris.
Pero bueno, nadie sabe que mano misteriosa dirigen nuestros destinos, el hecho es que a nosotros,  simples mortales solo nos queda asumir hidalgamente lo que se presente a nuestros ojos y nuestros corazones.
Madre, te contaré que ahora ha surgido un nuevo capricho de alguna fuerza de..., qué sé yo de dónde viene, pero hoy en día se habla de un virus letal, al día de hoy que escribo esta carta 27.02.2020 se habla de 82,132 contagiados y 2,801 fallecido, a nivel mundial, en tan solo un poco más de 3 meses, habiéndose reportado los primeros casos entre el 12 y 29 de diciembre del 2019, siendo la ciudad del origen de esta epidemia, con potencial posibilidad de convertirse en Pandemia, en la ciudad China de Wuhan.
A medida que se va extendiendo a los demás países de Europa, Asia, Norteamérica, en el mundo se va creando una psicosis colectiva, aquí en Sudamérica aun no se sentía la tensión, pero desde que llegó a Chile, Brasil y ahora Bolivia, pues se va haciendo más real esta amenaza porque no da tregua, en cuanto llega empiezan a sumar las víctimas sin mucha esperanza de hallar la cura, se habla de que muchos laboratorios están trabajando en buscar la vacuna que frene esta epidemia, pero aun no tenemos un producto disponible para el tratamiento; Madre aquí también ya nos estamos contagiando de la psicosis que se viene generando, es que el contagio es muy fácil, y lo que se ve  principalmente en Wuhan, es muy impactante, hasta parece un guión hollywoodense, personas que mueren en las calles nadie los toca por temor al contagio y aunque puede verse inhumanos, también es humanos tratar de preservar la vida, por lo que no se puede cuestionar lo cuestionable. El gobierno Chino ha ordenado que los cuerpos infestados sean incinerados bajo ciertos protocolos, también han cerrado la ciudad, nadie sale, nadie entra, cancelaron todos los vuelos, y toda la población de Wuhan, está en cuarentena local. Realmente es impresionante lo que se está viendo este 2020.
Aquí en el Perú aun no a llegado el virus, pero tememos porque nuestro sistema de salud es muy precario, sabemos que ante una epidemia masiva no se darán abasto, eso atemoriza a todos, por mi parte me deja tranquila saber que Tú y Silvia ya no corren peligro, antes temía por todo lo que les pudiera afectar, el frío, los terremotos, las epidemias de verano o de inverno, siempre vivía en zozobra, ahora solo me preocupa que Papá no se vaya a contagiar con algún virus, pero sabes que él es un hueso duro de roer, así que espero siga siendo inmune a todo lo que venga.

Pero aun en los peores momentos siempre se habrá un brillo de esperanza, se dice que hora se encontró una posible cura en una planta, ¿Puedes imaginarte madre en qué planta?, te sorprendería, o tal vez no, tú sabías mucho del poder curativo de las plantas, tú mejor que nadie las conocía bien y aunque me enseñaste mucho de ello, lamento decirte que no aprendí nada, no se me da la facilidad para aprender a diferenciar las planta como sí lo hacías tú, bueno te digo, la planta de la que se habla es nada más y nada menos que el árbol de la Quina, nuestro símbolo del reino vegetal expuesto en nuestro Escudo nacional, es sorprendente, una vez más podremos salvar al mundo, de progresar esta vacuna que se está elaborando con el árbol de la Quina, bueno eso lo sabremos más adelante y te lo contaré querida Madre, mientras tanto tú, espero estés disfrutando de una paz inconmensurable, lejos de todo esto, lo mundano y hasta catastrófico momento. Te amo madre, es la primero vez que te escribo con la tranquilidad de saber que estas lejos de este momento de dura prueba para la humanidad. 
Y en especial para agradecerte por todos los cuidados que tuviste con nosotras, no es la primera vez que llega una epidemia al Perú, antes pasamos por otras como la tifoidea, el sarampión, la tuberculosis, que son las que recuerdo de chica y siempre salimos bien libradas gracias a tus amorosos cuidados,   el cólera, la gripe AH1N1, que fueron las últimas, y tú siempre sabías como hacer las cosas, solo teníamos que preguntarte, ahora pienso que no aprendimos lo debido y esperamos que logremos salvarnos este nuevo virus que amenaza ya en tu ausencia. Gracias mi amada Madre.



viernes, 31 de enero de 2020

TERCERA CARTA A MAMÁ: LA GUARDIANA DE MIS LIBROS




Querida Madre:

Sigo revisando nuestros recuerdos, nuestro andar juntas por esta vida que nos tocó compartirla, y la cual bendigo, y al mirar esta foto, recuerdo claramente este momento,  en que yo descuidé el libro que llevaba ese día para leerlo en momento libres, que por cierto estando contigo no hubieron esos espacios, todos los copaba tu dulce compañía. Recuerdo que lo dejé apoyado en algún lugar para hacerles una foto a ti y Papá, y olvidé el libro, luego seguimos recorriendo lugares y yo seguía registrando sus pasos en instantáneas plasmadas para siempre más en mi corazón que en las imágenes digitales, como lo hacía siempre, y no me di cuenta en qué momento tomaste el libro, y lo salvaste del mi olvido evitándome así un gran dolor porque sabías bien lo que me generaba el perder un libro, pero sobre todo a media lectura, Te amo Madre porque siempre pude reconocer en este gesto tuyo de resguardar mis libro tu inmenso amor que me prodigaste siempre. Aún están intactas las últimas cajas que llenaste de libros que no paro de adquirir, y que en tu afán de resguardarmelos, más que ordenar, yo podía ver en tus ojos tu amor maternal cuando con tus delicadas manos tomabas uno a uno cada libro y grababas en tu memoria las portadas, colores y tamaños, para que quedaran inventariados en tu memoria y cuando yo siempre despistada, preguntaba: "Mami, viste mi libro de Julio Verne?  o de Vallejo? o de Nietzsche? u algún otro autor" tu decías: "¿Cómo es?" y luego de que yo te detallara algunas características, me sabías dar razón de dónde lo habías guardado.



Sabes madre, siempre valoré esto que tu hacías por mi, y tu lo sabías, al ver la felicidad en mis ojos y mi grande sonrisa, pero hoy lo valoro más, porque desde que partiste a esa inmensidad donde  espero un día nos reencontremos (es lo único que me sostiene viva), pues desde que partiste he perdido todos mis libros, los miro y no los reconozco, los leo y no logro entenderlos, los busco y no los hallo.
Madre tú no solo eras una leal custodia de mis queridos libros, si no eras también el motor que me impulsaba a devorarlos, recuerdo que no hace mucho te pregunté, ¿Por qué cuando era chica, y me veías leer nunca me pedías un favor, un mandado, ninguna interrupción?, como sí lo hacías cuando me veías jugar, ver tele, u otra actividad;  a lo que respondiste: " Es que me gustaba verte leer, me gustaba que te guste la lectura", realmente eres una madre sabia, yo te agradecí y te sigo agradeciendo eso, pero lo que no sabías es que eras tú el motor que me impulsaba a leer, la tranquilidad y el amor con el que me resguardabas me permitía leer sin preocupación alguna, ahora todo es distinto madre, me haces tanta falta, y no para que guardes mis libro, sino para que me impulses a abrirlos, lo estoy intentando madre, no quiero que sea inútil tu amorosa custodia, aún tengo las últimas cajas que tus dulces manos guardaron esos libros que hoy más que nunca son los prioritarios. 
Te amo hasta el infinito Madre!



miércoles, 22 de enero de 2020

SEGUNDA CARTA A MAMÁ : MI MADRES ES UNA REINA

                                                            Mamá hermosa y amorosa.

Madre: 
Hace mucho que no veía esta foto, ahora que ya no estás, al menos físicamente, porque no hay un segundo que te ausentes de mis pensamientos y de mis emociones, es muy extraña la forma en que funciona todo esto; la mente, las emociones, el alma, en fin todo, cuando ya no tienes a la persona que amas es cuando más presente está, todo el tiempo. Bueno no vamos a filosofar ahora ... o tal vez sí?. Aunque hacemos eso todo el tiempo ahora, cuestionándolo todo, preguntas sin respuesta, dudas con miles de hipótesis, en fin, dejemos eso para otro momento y continuemos con el núcleo de esta historia, decía que ahora que mamá no está, me he sumergido a buscar en todo lo que me recuerde a ella,  que me acerque a ella nuevamente, no quiero olvidar nada de lo que me contó, de lo que sé, de lo que aprendí, y ella me lleva indiscutiblemente a mi hermana. Y bien, al ver esta foto recordé muchas cosas y entendí otras  que antes no las hubiera entendido.
Era muy joven cuando fue elegida reina de belleza de su entorno,  "La sociedad" que era como le llamaban, y recién ahora creo entender lo eso significó  para ella.


Mi amada Madre con su hermano mayor
 Recuerdo que de pequeñas y no tan pequeñas, nosotras, sus cinco hijas, solíamos ser elegidas como reinas de primavera cada año, mis hermanas me parece que lo disfrutaban un poco por la emoción de ser un día especial que para ellas significaba, y otro tanto porque veían feliz a Mamá.
Recuerdo la atención y dedicación con la que preparaban el atuendo, vestidos, zapatos, corona, capa, y a veces cetro, además de otros detalles, que mamá no solo lo hacía por cumplir con el compromiso con los profesores que eran los principales promotores, sino también porque ella lo disfrutaba.

                                                         Silvia, la mayor en primaria

                                                             Silvia, en secundaria


En mi caso era distinto, recuerdo que de pequeña, en primaria, al llegar el mes de Setiembre que era el mes de los reinados, me ponía muy tensa, nerviosa, molesta, desde pequeña tenía una mentalidad revolucionaría, socialista, sin saberlos claro. no encontraba la razón para una nominación de esa forma que por lo general era una elección entre una terna de compañeras de la misma aula y luego la ganadora debía presentarse vestida de reina para representar a su aula el día central y en ese momento se elegía, también por votos a la Reina general del colegio. Me parecía que era  una manera muy cruel de mellar en el autoestima de personas que recién estaba formando su personalidad y me parecía una acción muy cruel, sobretodo porque veía que habían niñas que sí disfrutaba de ser elegidas, y al no ganar la elección se desilusionaban, y no me gustaba tomar parte en la generación de esos sentimientos en mis compañeras. realmente lo detestaba y sufría mucho por esos días.

                                                                                                      Flor, en primaria

Enojada por tener paje, por el maquillaje
por todo. En primaria.


Para entonces era muy respetuosa de las normas del colegio y de los profesores, así a regaña dientes terminaba aceptando obligada a desempeñar ese burdo rol, Mamá sabía de mi postura, pero lo atribuía a mi timidez y aquí viene la parte que antes no entendía de mamá, y es que ella revivía un poco esas emociones idas de una juventud azarosa, y trataba de vivir un poco esas emociones ahora por intermedio de sus hijas, yo no lo sabía o no lo entendía, y al contrarío, lo asumía como una traición de parte de mamá, pero también entendía que ella debía cumplir "normas" del colegio, ella se encargaba de hacérmelo saber de forma muy amorosa, Así que terminaba cediendo a la pantomima, que para mi no era nada grato, sino más bien me iba generando una rebeldía cada vez más fuerte, que creo al final fue bueno, porque sirvió para fortalecer mi carácter, porque con el tiempo, me fui empoderando y eso lo contaré más delante.
El hecho es que esto sucedía todos los años de primaria y secundaria, siempre el mismo sufrimiento, la misma molestia y cada vez elaboraba mejor mis argumentos para desistir.
Pero ante mi negativa, llegaban las "represalias" jajaja como si pudieran existir, pues sí, cosas como que me bajarían la nota, que por cierto siempre fui muy aplicada y solía tener notas altas, eso me enardecía más aun, pero ya para eso mi carácter estaba más fortalecido, y mi postura ya no era de disuasión sino de reclamo, de indignación de enfrentamiento, recuerdo que la última vez que salí de reina, el profesor que era el tutor del aula,  me dijo que me bajaría la nota en el curso de  matemáticas, le dije que  eso no era posible, que me iba a quejar en la dirección y obviamente la directora pensaba que estaba frente a una niña inmadura temerosa de los adultos y de la autoridad y para nada era así, así que ante la insistencia de ambos les respondí que iría a quejarme a la USE la autoridad educativa o si era necesario llegaría al Ministerio de Educación.
Al ver la firmeza de mi decisión, apelaron a llamar a mi mamá, ella trató de convencerme, al final y para ir concluyendo, unieron fuerza mi mamá y mi hermana que ya cursaba el 5to año de secundaria y me pidió que al ser su último año en el colegio aceptara asistir al reinado, y así íbamos a compartir es ultimo momento juntas, fue lo único que me hizo desistir, y hoy con la mirada en retrospectiva, me alegro y hasta celebro la insistencia de mi Madre y hermana, y el haber desistido a mi testarudez, que si bien tenía razón, tampoco era que se iba a acabar el mundo.
Nuca hubiera imaginado que ese momento hoy en día tuviera tanto significado y valor para mi, y que pudo ser un recuerdo que revivimos con mucha emoción junto a mi hermana en algún momento importante.
Recuerdo que ese día llegué, como siempre molesta, para variar,  y como siempre en este caso, solía dejar todo para último momento, con la esperanza de que faltara algo, el vestido o los zapatos y así no asistir a tal evento, pero no, Mamá siempre estaba ahí, resolviendo cualquier problema que se pudiera presentar.
Llegué al colegio, primero debíamos reunirnos con nuestros compañeros de aula, con los que traté de mostrarme amable, luego teníamos que pasar al patio central para la reunión con todas la reinas, y la elección de la reina general, y en el estrado, no veía a mi hermana, y estaba enojada, porque pensé que como otros años nos iban a separar ya que yo era menor, de pronto llegó la hora del brindis con gaseosa, y nos pidieron que vayamos desfilando para hacernos una foto individual, cuando fue mi turno y yo como siempre con cara de malos amigos, sin un atisbo de agrado, cuando estuve en posición, sentí que alguien me tomó de la mano, al virar el rostro vi a mi hermana mayor, mi protectora, mi ejemplo, mi cómplice, sonriente y me dijo "Hermanita"  inmediatamente se iluminó mi rostro, y se dibujó una gran sonrisa en mis labios y en mis ojos, pero sobre todo en mi corazón, tengo ese recuerdo grabado con fuego en mi memoria y mi alma, fue el mejor reinado que nunca había disfrutado, justas buscamos con la mirada a Mamá que orgullosa nos miraba de bajo del estrado y dirigía al fotógrafo, yo no me preocupe más por la postura o esas vanidades femeninas, recuerdo que no nos interesó saber quien ganó el reinado general, que por cierto fue por venta de boletos por voto, así que ya se imaginarán que ni loca yo hubiera vendido un solo voto, ni siquiera yo misma hubiera comprado, bueno hay más anécdotas al respecto, pero eso no entra en este contexto.




Solo sé que al  correr de los años y de las sorpresas que nos depararía la vida, ese momento lo celebro porque sentí que desde entonces mi hermana, mi mamá y yo fuimos una sola.
y ahora con el transcurrir de los años puedo entender que para mi madre no se trataba de un tema de vanidad, para ella representaba la unión de la familia, ese cariño incondicional que solo lo sabe la sangre, o quizás sea más que eso, el alma, esa parte de cada una que nos hace un todo.
Madre, gracias por esa lección de vida, siempre fuimos tan diferentes y tan iguales, tu soñabas con las alas surcando los aires, y yo soñaba con los pies firmes al suelo, pero soñadora como tu, con fuerza y con pasión, es increíble tener que pasar por mucha vida para recién entender la verdad de las cosas.
Y mi querida hermana gracias por regalarme ese momento, que hoy que ya no las tengo, me permite seguir viviendo con una sonrisa en el alma y muchas lágrimas en el corazón, las amo y las extraño demasiado.


jueves, 16 de enero de 2020

ASÍ TE SIGO QUERIENDO!








Así te quería y te quiero!
Con los ojos cerrados.
Con cada fibra que mi ser hilabas
desde tu entraña madeja.
Con mis noches de insomnio...
Y de llanto.
Con mi aurora de invierno
Que juntos, hacíamos primaveras,
Mientras yo pintaba tu tristeza 

con tupidas madreselvas.


Así yo te quería!
Con mis huesos rotos
Que soldabas con tus besos.
Con mis 25 horas robabas
Al viento.
Así tu me veías.
Con mis suspiros negros
Donde quedaban muertas
Todas las letras
Con mi corazón apretado en un puño
para que calle lo que en verdad siento
Porque moría  un poco cada día
por tu mirar y tus mil alientos
Así te quise y así te sigo queriendo.

NG

viernes, 27 de diciembre de 2019

EGLOLA I




"¡Oh más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!,
estoy muriendo, y aún la vida temo; 
témola con razón, pues tú me dejas,
que no hay, sin ti, el vivir para qué sea.
Vergüenza he que me vea
ninguno en tal estado,
de ti desamparado, 
y de mí mismo yo me corro agora.
¿De un alma te desdeñas ser señora,
donde siempre moraste, no pudiendo
de ella salir un hora?
Salid sin duelo, lágrimas, corriendo".


Garcilaso de la Vega - Fragmento.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

PRIMERA CARTA A MI MADRE

                           


                                                                                                Lima, 06 de Noviembre del 2020
Querida Madre:

Sé bien que no puedes leer, ni en el cielo hay internet, pero hoy que mis brazos vuelven a obedecerme quiero escribirte, y porque quiero imaginar que seguimos conversando como aquellas noches que después de ver algún programa televisivo, solo como pretexto, porque ni tú ni yo le prestábamos atención, tal vez tú entre la tristeza de ir contando los días como quien cuenta gotas del gotero o pensándonos con el abrigo de tu amor,  y tal vez yo divagando entre la tristeza de tenerte cerca y sentirte distante, y a veces entre la pasión que despertabas por la poesía, en mí; (¿sabes que ya no más?, Siento decepcionarte, estoy haciendo esfuerzo para abrazarme a ella nuevamente como me lo pediste); Retomando, hablábamos hasta casi asomarse la aurora, y hoy quiero conversar contigo, ojalá un día lo puedas leer, aunque ya lo sabes, lo hablamos muchas veces, ahora que es más distante tu imagen, siento que se me va alejando de a poquito, y me resisto, así que todos los días me preguntó ¿Cómo te recuerdo?, Y bueno me vienen muchos recuerdos, Todos entremezclados, no seré cronológica, aunque mí perfeccionismo me tortura, pero hoy quiero que fluya, lo que se venga a mí memoria con la emoción que acompañe esas imágenes, recuerdo por ejemplo, que al abrir mis ojos veía tu silueta y entonces mi despertar era calmo, sereno, en paz,  muchas veces volvía a cerrar los ojos, contrario a cuando no estabas en el horizonte de mí mirada, entonces trataba de encontrarte en tus pasos o algún ruido en la cocina, o tal vez en la sala, y si no te hallaba, agudizaba mis oídos para atender cualquier ruido en el baño o el garage que estaban más lejos, ya al oírte me quedaba tranquila, y si había pasado mucho tiempo hasta encontrarte terminaba levantándome de la cama. Este recuerdo me lleva a otro mucho más atrás pero más presente,  ¿por qué será que los recuerdos más lejanos son los más claros?, no lo sé, recuerdo que me cantabas con amorosa voz, porque así me tratabas con mucho amor y delicadeza como si me fuera a romper, eras la única que entendía la fragilidad de mi corazón,
Y yo me regocijaba en tu canto
“Susanita se paseaba en un barco depapel, sus amigos le decían ay Susana me muero por ti!"
Y luego reíamos, yo volaba mi imaginación viéndome deslizarme en un lindo barco de papel que nunca se humedecía.
¿Qué más recuerdo?, muchos momentos, todos se vuelcan como una avalancha de imagenes, en este momento, todos viene para agudizar más mi soledad y el frío que se siente con tu ausencia.
Recuerdo, de aquel día que te inmolaste para evitarme dolor, siempre cuidando mi corazón y mi alma,
Ese día al volver a casa después del colegio como todos los día corrí a ver a Tobby, mi cachorrito color caramelo. Y esta vez para mi sorpresa no estaba, me asuste y corrí a preguntarte, y es que ya estaba enfermito (de tristeza, es que al empezar las clases de abril, se quedó sin su compañera de juegos y sufrió era muy pequeño para ese dolor), me dijiste, con algo que vi en tu mirada pero no lo entendí, era muy pequeña, me contaste que una Señora muy acomedida se lo había llevado para curarlo, una señora de la que no sabias nada, ni su nombre ni su dirección o si era veterinaria o no, nada, pero esa fue tu salida, y yo no podía entender como habías creído en una desconocida, siendo tú la mamá, si yo no lo creía, y claro, pasaron los días, las semanas y tu respuesta siempre era - tranquila, ya lo va a traer-, y tu estrategia era que con el tiempo me olvidara, luego llego otro perrito para calmar mi tristeza, pero sabes?, tenía una memoria diestra ya de pequeña, y no olvidé nunca, recuerdo que al crecer te pregunte nuevamente pero ya con menos credulidad, y recuerdo que siendo adulta entendí tu gran amor, pero necesitaba la verdad, tenía un dolorcito por no saber el destino de aquel perrito, y te pedí que por fin  me dijeras por qué me ocultaste y tú, madre protectora se te entristecieron los ojos y las dos compartimos la pena, cuando me confesaste que ese día a la vuelta del colegio había muerto Tobby y aunque la mentira también duele, entendí perfectamente tu inmenso amor, preferiste que me enojara contigo todo este tiempo, preferiste que me albergara la duda antes que se materialice el dolor, y entendí Madre todo lo que estabas dispuesta hacer por nosotras, nunca más volví a dudar de tus intenciones, y te lo agradecí, sellamos ese pasaje con un beso y un cese de lágrimas. Aquí debo agradecerte por todos los animales que me permitiste llevar a casa y que fueron muchos, finalmente quien los atendía con mayor frecuencia eras tú, y quien entendía mi empatía con ellos también siempre eras tú. Lamento que no tengamos fotos juntas de esas épocas, estoy buscado y recuerdo que rehuías a las fotos, después con el tiempo fuiste cediendo a nuestra insistencia, siempre doblegabas tus negativas por tus hijas, ojalá hubiera insistido más, la culpa es mía y me entristece.


Siguen viniendo los recuerdos , que llegan más rápido de  lo que mis torpes dedos eligen las teclas para escribirlos y mis ojos llorones pueden distinguir las letras, son tantos, pero déjame seguir.
Recuerdo que solíamos ir a la feria a comer helado natural, saludable, me gustaba engreírte y tu disfrutabas eso, y yo era feliz, podía ver tu rostro de niña disfrutando de tu helado de leche de almendra y stevia, y sentadas en el banco del parque entre helado y poesía que también me encantaba leerte o recitarte, porque tu eras una excelente oyente, sabías escuchar con el corazón, esos momento son inolvidables para mi, por la emoción que aun reviven, desde que te fuiste la poesía ya no es la misma, eras mi musa de inspiración, ¿Qué haré  sin el viento que elevaba mis alas?, ¿Qué  haré sin esa alma gemela?, que apropósito estoy convencida que la gente busca erróneamente  un alma gemela en el lado equivocado, si la conocemos desde el nacimiento, no hay alma más acompasada con la de uno que el alma de su madre, tu eres la mía.


Solíamos pensar muy similar, muy disciplinadas, no dejar las cosas a medias, ser honestas pero sobre todo íntegras, y por eso teníamos el mismo carácter, o tal vez tu moldeaste el mío, no sé; nos molestaba mucho la desidia, la falta de empatía, aunque los demás no lo fueran con nosotras, nosotras siempre lo éramos con los demás, nos molestaba la ociosidad, la sinvergüensura, bueno eran muchas cosas que nos molestaba, pero nos entendíamos perfectamente.
Y yo me solidarizaba con tu rabia, y la hacía mía, aunque trataba de calmarte y hacer que desestimes todo lo que te molestaba, es que yo solo quería verte feliz, esa era mi única misión en esta vida, y nadie me la impuso, tú te lo merecías, todas mis fuerzas, mis pensamientos siempre estuvieron contigo y para ti, y tú lo sabías sin yo decírtelo, mi cómplice perfecta.
Cuánto te extraño incluso para extrañarte, para pensarte, para llorarte y sobre tu regazo sentir la calma solo cuando tu mano amorosa tocaba mi cabeza, acariciaba mis cabellos, que recuerdo bien de niña me los peinabas con amor y esmero, esas coletas que me hacías tan, pero tan tensas que casi se me arrancaba el cabello de la frente, y claro yo te reclamaba, pero igual me gustaba que quedaba lindo mi peinado, siempre pulcra,
Solías decir “ la gente puede ser pobre pero siempre limpia, bien peinada y decente”, eso lo tenemos claro, aunque ya de grande me solías increpar, siempre con dulzura,  que no me peinaba, y yo juraba que si me peinaba, pero mi cabello era rebelde y se expandía sin límites, y tú con una mueca entre disconformidad pero aceptación no decías más, ¡te juro que era cierto mamá, sí me peinaba!, aunque por ti me hubieras armado las trenzas hasta los 30, ahora sonrío porque parece que de verdad conversamos como aquellos días. Gracias por tanto amor, por tanta vida a mi lado,

Recuerdo muchas cosas, sabes?, aunque no podré plasmarlos todos ellos en texto, son mucha vida triplicada, porque además compartimos muchos viajes, y yo lo celebro, me felicito y te agradezco por cada uno de los viajes que realizamos juntas hasta tus últimos días, Cusco tu sueño que me lo habías ocultado hasta entonces, gracias al cielo que hubo tiempo, infinitas gracias por ese paseo en la montaña muy a mi estilo, haciendo senderismo, y no te vi ni un pestañeo de cansancio o de sufrimiento, a veces creo que me lograste engañar muy bien, porque no podía presagiar que en tan corto tiempo luego te marcharías para siempre, al menos físicamente, es increíble que lograste llegar hasta aquella catarata desafiando a la altura, el vértigo, la ligera falta de oxígeno, burlando lo agreste del camino, ahora que lo pienso y pienso, creo que realmente lo hiciste por regalarme ese momento, sabes que en tus días finales, yo pensaba “Madre trata de dejarle a tus nietos los más lindos recuerdos”, pero creo que leíste mi mente como siempre lo hacías y me dejaste a mi los más hermosos recuerdos, ahora lloro querida Madre, no puedo entender de dónde salen estos seres tan hermosos, Las Madres, La mía con tanto amor tanta sabiduría no puede albergar en tan pequeño cuerpecito.






Te lloro madre, pero con gratitud, con paz, y con más gratitud, ojalá yo haya recompensado un poco de  todo lo que tú me diste, al menos ese fue mi anhelo y esa fue siempre mi intensión y tú lo sabías, decidí quedarme contigo todos los días de tu vida  y de la mía, hasta que llegara este día que sabíamos,  todos venimos al mundo con fecha de caducidad, te decía,  pero nunca queremos aceptarlo, pero debo agradecer todo el tiempo que nos dedicamos una a la otra, todas las palabras de aliento, de amor, de identificación con la otra, todos los cuidados mutuos, todas las caricias, todos los besos en exceso que nunca eran suficientes, todos los abrazos por adelantado, gracias a Dios tuvimos tiempo. Aunque ahora me aturda este peso que deja tu espacio vacío, el silencio solemne de tu rezo, la fuerza materna de tus manos, el brillo de amor en tus ojos, y ese hermoso y a la vez triste momento final de llevarme contigo en tu última mirada, porque me elegiste a mi, y fue cuando se me rompió el alma,  para quedar por siempre desgarrada, y aunque deba andar cual remedo de espantapájaros al que nadie mira ni siente, soy feliz por elegirme a mi, no podía ser de otra manera, mi amada Madre, tenía que ser yo. Te amo.


    Nos vemos pronto Madre…. La cita es en el cielo!