sábado, 2 de mayo de 2020

CUANDO VI EN SUS OJOS EL COVID-19

Hace exactamente 2 meses, justo antes que el virus que hoy nos pone en jaque, llegara al Perú, tuve que ser internada de emergencia, por un mal que sin ser grave sí representaba un peligro. Luego de una consulta médica me internan en una clínica, y aunque para entonces todo era tan extraño, yo que nunca me había enfermando ni de una gripe, que siempre fui muy fuerte y el soporte en todo momento para  todos cuánto necesitaban de mi apoyo y acción, no podía entender cómo había podido llegar a esa situación, a tan poco tiempo de haber perdido a mi Madre y hermana, y ahora que mi padre necesitaba de mí, realmente todo daba un giro en mi cabeza , pero como siempre me he caracterizado por una mentalidad estoica y resiliente, así lo creo, y por supuesto que no ha sido gratuita, es parte de toda la experiencia vivida y cada camino que elegí en su momento y a cada paso, pienso que la practica del montañismo  que realicé un buen tiempo,  ha sido una maestra para la vida que ha fortalecido mucho en esta mirada de ver el otro lado del camino aun cuando no haya camino, pero ese es otro tema; pues este iba ser exactamente lo mismo, sin yo saberlo una experiencia maestra sobre todo para la que vendría más adelante.
Los por menores de mi experiencia personal, como emociones, pensamientos, el día a día con los males y estragos de agujas sueros y demás, los narraré más adelante en otro momento, lo que quiero contar y narrar en esta oportunidad es la experiencia que me regaló la vida con este evento que para mí era incomprensible entonces, y se trata del convivir casi 10 días con el personal médico, enfermeras, técnicos, personal de limpieza, cocineros, nutricionistas, Farmacéuticos, personal administrativo, vigilancia, etc., no quisiera olvidar de mencionar a ninguno.

Corrían los primeros días de Marzo que me ingresan a emergencia, primero a observación, donde curiosamente me recibe una doctora muy amable  y aunque siendo joven era visible su expertice médico, lo que me dio confianza de saber que su decisión de internarme era la mejor, luego soy derivada a una Técnica muy amable que se ocupa de llevarme a observación y prepararme mientras se me asigna la habitación de internamiento, La Joven Técnica que muy amable y risueña me daba tranquilidad seguramente sabiendo lo que pasas por la cabeza de una persona que queda internada, y más aun estando sola, esta joven que en su risa sincera pude ver que había un dolor o preocupación oculta, conectamos casi de inmediato, luego me contó en resumen parte de su vida, llegó joven a Lima trabajó de empleada doméstica, estudió enfermería Técnica, logro un trabajo en un consultorio particular y luego le recomendaron en esta clínica donde  postuló con temor se ser rechazada ya habiendo renunciado al puesto anterior se jugaba el futuro, al poco tiempo fallece su padre y meses después fallece su hermano más cercado, me preguntaba porque el destino me tuvo que llevar a ésta situación para conocer a una Joven que no tenía porqué y que me recuerda un poco de mi propia historia, es entonces que entiendo que aunque uno puede ir con el alma rota, siempre hay espacio para ayudar a alguien más, le regalo un fuerte abrazo, ese que le faltaba hace 3 meses desde la partida de su querido hermano y de su padre, y sé que ella lo sintió, porque yo también pude sentirlo.
Luego nos despedimos con la promesa que me visitaría cuando pudiera, al piso de hospitalización que se me asignara, me quedo tranquila sabiendo que en ese momento ella pudo sanar un pedacito de su alma rota, como lo hice yo.
Luego en Hospitalización, me reciben la jefa de enfermería, una enfermera de turno, y una técnica, que me monitorean durante su turno, siempre con una sonrisa, y a cada visita conociéndonos un poquito más.
                               
Como dije antes los pormenores de eso días los narraré en otro espacio, pero al cabo de casi 7 días y ya conociendo todo los rituales del día, entre visitas médicas, chequeos controles, aplicaciones de medicinas, recojo de basura, entrega de alimentos, visita de nutricionistas, paso de vigilancia para ver que todo marchara bien, en fin, ya los conocía a todos, bueno Todas, solo el personal de vigilancia y nutrición eran varones, todo el personal era femenino, y es algo que me conmovió mucho, pude saber un poco de sus vida, su problema de juicios de alimento con los padres de sus hijos, sus sueños y expectativas, y recuerdo muy bien que un día se me caían las lágrimas al ver las noticias de feminicidios, yo me preguntaba quién se atreve a asesinar o tan solo agredir a una mujer , una mujer como la peruana que es luchadora aguerrida, soñadora, ingeniosa,  y siempre, siempre iluminando el más nublado día con una sonrisa y con esa actitud de avanzada, y aun cuando mis lágrimas era por todas ellas, las tantas mujeres incógnitas que trabajan día a día en diferentes puestos sanitarios, saliendo de sus casa en medio de una gran encrucijada si regresarán de vuelta o no a su hogares, y aun ante la amenaza de este mundo tan hostil como lo es para las mujeres,  nada las detiene, ellas se preocupaban por calmar mi tristeza, claro que no sabían la verdad, mis lágrimas eran por ellas, me conmovía tanta dedicación y con tanta carga sobre sus hombros. Seguramente suponían que me pasaba lo que le pasa a cualquier paciente con muchos días interno, que les invade la angustia, el tedio, el cansancio, sí es cierto que todo eso sucede, pero ese no era mi sentir en ese preciso momento.


Pues bien, en medio de una casi amistad que nació en la habitación 22 del 4to piso, dónde había nacido cierta confianza entre las Enfermeras autoconvocadas, se reunían todas al cambio del turno y se nos había hecho costumbre comentar algún tema, de si salió el sol, o cómo va la economía, o si fueron a la playa, o si sus hijos quedaron con alguien más, o si esta vez podrán turnarse para cenar, (había noches muy movidas, en las que ninguna podía ir a tomar sus refrigerios), en fin, pero ya pasando la primera semana de Marzo el tema era el Covid en China, sabían muy poco o nada, creo que yo tenía más información porque me pasaba todo el día revisando los noticieros internacionales, y para entonces el Virus era tan lejano, no dejaba de ser impactante las imágenes, finalmente alguien estaba sufriendo aun cuando estaba a millones de kilómetros de distancia, pues bien yo les informaba todo cuanto me enteraba, y podía ir escuchando sus propuestas y barajando futuros  procedimientos de llegar el virus al Perú.


Hasta que el día 6 se confirma el virus en el Perú, y debo decir que el cambio fue inmediato, con lo que pude ver a excelentes profesionales de los que me enorgullece saber que son peruanos, y también muy sensibles seres humanos, en quienes pude ver el miedo instaurado, el miedo genuino y que de ahora en adelante les acompañaría para largo tiempo, las medidas de aseo si ya eran exigentes, se exageraron aún más, me hacían lavar las manos 10 veces más a los días previos, entre otras cosas, y desde entonces nuestras acostumbradas reuniones que ya no fueron muchas, se centraban en el tema covid, y que si ya se estaban realizando las pruebas, y que ya llegaron algunos paciente Covid a la clínica y que aun con miedo tenían que seguir cumpliendo su labor con el mismo esmero y alegría, y sin descuidar el más mínimo detalle porque puede significar un error mortal no solo para ellas sino también para sus familias, y así como monitoreaban a los pacientes, también entre revisiones y monitoreos también monitoreaban a sus hijos si se lavaron las manos, si cumplieron con sus obligaciones, si saben que ya no deben salir como lo hacían antes, un sinfín de detalles que ahora sumaba a todo ese estrés propio de la vida misma como las responsabilidades laborales. Y para no alargar mas la historia, es que lo expongo porque he vistos el MIEDO EN SUS OJOS, VI CUANDO LLEGÓ EL COVID A SUS OJOS Y A SUS MENTES PARA QUEDARSE EN MUCHO TIEMPO, miedo en sus ojos pero más aun en sus mentes, frotar sus manos con preocupación, hacer comentarios de cómo protegerse más aun y  todo el peso que recae sobre ellas de mantener la seguridad de los pacientes para evitar un contagio masivo que sería funesto, he visto sus ansiedades, pero jamás las oí decir yo deserto, yo abandono, yo no me quedo a asumir este riesgo, jamás intentaron dar un paso atrás para nada, todas se preparaban a recibir a ese Covid con sus mejores armas, su profesionalismo, su humanismo y es sonrisa que jamás las abandonó aunque sea una sonrisa nerviosa a momentos, por todo ese proceso que significó para mí saber de sus angustias instauradas en sus mentes, desde la llegada del Coronavirus mis pensamientos no han dejado de estar con  ellas y con ellos ahora, esa otra familia que forme en tan corto tiempo y en circunstancias tan impredecibles, esas personas con muchos rostros, cualquiera puede ser su nombre, pero  siempre serán eso peruanos y peruanas de garra y de lucha que jamás claudican, por ELLAS, por ELLOS, que se juegan la vida no desde el Covid, desde mucho antes luchando con un sistema salud en quiebra ya desde más de 4 décadas, es nuestra obligación moral brindarles nuestra gratitud y todo el apoyo posible para que puedan seguir realizando su trabajo de la mejor forma que lo saben hacer, por vocación y con una sonrisa y esperanza que muchas veces ya las van perdiendo, VAMOS PERÚ QUE EL VIRUS NO NOS VENCE!!! Y QUE NUNCA HAYA UNA MENOS!!!




PosData: Lo único que lamento es que al haber salido no hace poco de alta, pasé a ser una persona en riesgo hasta que todas mis condiciones de salud se fortalezcan y restablezca el nivel óptimo de inmunidad, y esto hace que aun cuando desearía mucho poder llevar alguna ayuda a estas personas y a otras que hoy la pasan mal, no puedo permitírmelo por ahora, espero pronto y estar en condiciones de organizar algún tipo de ayuda solidaria a tantos hermanos peruanos que hoy la pasan muy mal. Solo les pido que RESISTAN!!! <3


Nota: Las fotos del personal de la clínica son reales, pero referenciales, sin correspondencia de identidad.


domingo, 12 de abril de 2020

ORFRATUS - Neologismo








Ave sin rama
Puerta al vacío
Ciegas ventanas
He quedado en un rincón
Abrazada a mis fuerzas
y a esa esperanza
Perdida en la playa
Va, se pierde y al volver se aleja
Borrando las huellas de sueños tañidos.

!Bendita quimera!
!Bendita miseria!

Llora mí rabia, rabia mí pena
Muge el reclamo bravío, 
buey de ruedo, herido
Mientras el torero sideral
incrusta la estocada letal
Y la bestia que anida en mí geocentro.
Se muestran completa, se muestras sin tiempo
Muge sin voz, muge en silencio
cuando desangrando va por dentro
Todos aplauden.
Se ha consumado el acto.
Escena final.

D.R.  N.G.F.
                                          Uno de los 60 días que tuve la bendición de poder estar con mi hermana Silvia en 
                                                    el Hospital Rebagliati  (Febrero - Marzo  2,019)

lunes, 23 de marzo de 2020

HECES







Vivimos a cada paso de mano de  la muerte

      Muere la luz al caer la tarde

            Muere el alba al paso del sol por la mañana

                    La risa se hace un instante, yace en el recuerdo

                         Y el recuerdo es holograma que muere con el sueño.

                                El sueño se acaba cuando cruje el vientre

                                          Y lo que sacia el hambre también muere maloliente.




N.G.F.
derechos reservados

sábado, 21 de marzo de 2020

SEXTA CARTA A MAMÁ: LAS SORPRESAS DEL 2020




Querida Madre:

Recuerdo que al llegar el nuevo año 2020, pese a ser un año par y los años pares suelen ser de buen presagio para mi como para la mayoría de las persona, y aun cuando veía que en las redes todo mundo lo recibía con total emoción, mi aguda percepción me decía que no muchas cosas buenas traería, pero mi mente y entendimiento, preferían razonar que sí, que ya el 2019 había sido oscuro y sordo, para nosotros, y que nada peor podría venir así que debía recibirlo con toda la buena intención, pero no pude y solo atiné a dejar un par de lineas en lugar de mi acostumbrado saludo, y decía: "Que este nuevo año sufran y mueran menos gente en el mundo"
Sin presagiar que este 2020 venía cargado de muertes, para secundar al 2019 que nos dejó sin tu calor y el de mi hermana.

Tu no lo sabes Madre, pero después que marchaste mucha gente que te quiso o quisiste, siguió tus pasos, se fue tu cantante favorito, José José, quise decírtelo, pero no era pertinente, luego se fue Miguel, ese joven atento y servicial, que acogiste con tu amor maternal y al partir tú, quedó más huérfano que nosotras mismas, se fue Doña Florencia, aquella señora que parecía un roble y de pronto se quebró cual carrizo seco. Ya antes querida mía, se habían ido otros tan importantes y grandes referentes de nuestro siglo, el cantante Camilo Sesto de quien tantas veces te confesara era mi amor platónico a los 4 y 5 años, hasta un presidente decidió irse con ustedes Alan Garcia, viste madre?,  todo hacia presagiar que el cielo era mejor estancia que aquí en la tierra, y yo tenía tantas ganas de estar con ustedes, pero me dejaste anclada en este plano, con mi padre, mis sobrinos y un gato.

Luego las cosas no quisieron cambiar el rumo como sabes se disolvió el Congreso que fue algo que agradecí eternamente a Vizcarra, te fuiste con la tranquilidad y satisfacción de que algo de justicia se hizo con ello, después de tantas lucha, Keiko volvió a prisión lo mismo que su padre, hoy todos los políticos ya se encuentra con algún tipo de arresto. Y como para hacer más trágico este año llamado "el año de la universalidad de la salud" todos los acontecimientos desembocaron en los hospitales, como te narré antes sobre la explosión de gas en Villa El Salvador, dejando a medio centena de afectados y que aun, hoy 21 de Marzo que escribo esta carta, siguen muriendo unos y luchando por sus vidas otros.

A decir verdad, Marzo nunca a dejado de sorprendernos, en el 2016 llegó con los  huaycos y aluviones en el norte del Perú, dejaron cientos de afectados que aun no han logrado recuperarse. 
El 2018 renuncia a la presidencia PPK con apena un año de haber sido elegido, dando paso a quien asumiría los retos que nadie presagiaba para entonces iba a acontecer. 

Y ahora 2020 nuevamente Marzo vuelve a desafiar todo entendimiento humano, ni el mejor cinematógrafo o guionista se le hubiera podido ocurrir que esto nos pasaría ya en pleno sigo XXI. Madre, este virus que ojalá nunca lo hubiéramos conocido llegó para trastocarlo todo, el mundo entero, el planeta mismo y hasta me atrevería a asegurar que el universo completo.
Nos vanagloriábamos de la bendecida Modernidad y de la Globalización, generación dichosa decía, Los Milenials, Los Z, y los que vendrán. Todos estábamos atentos a una posible tercera guerra mundial, una invasión a Venezuela, el fin de la guerra en Siria, Irak, Israel, etc. mientras seguíamos planeando nuestras actividades, nuestras vidas, y tal vez hasta nuestras muertes, ahora ni eso podemos planificar, no sabemos lo que sigue y recién estamos en Marzo, no hemos llegado ni a medio año del 2020, que más nos deparará?, pero en medio de tanta incertidumbre, me tranquiliza saber que tú y Silvia ya no sufrirán.
No sé lo que pase en el otro plano, pero con seguridad no llegará este CoronaVirus.

Te quiero Madre.

jueves, 27 de febrero de 2020

QUINTA CARTA A MAMÁ: LA MEJOR HERENCIA, TU GATO




Querida Madre:

Es impredecible cómo se van resolviendo las cosas, pero lo que no es impredecible es tu enorme sabiduría, yo no sé si tú lo sabías, pero lo mejor que has podido heredarme es tu gato, sí ese gato ingrato, soberbio, llamado GATO.

Tú sabias bien que de todos los animales domésticos, el gato no es de mis favoritos, pero justo a mí tenias que encargarme su cuidado, dadas las circunstancias yo accedí con la mejor voluntad aunque sin la debida conciencia, mi decisión fue rápida, impensada.
y aunque al principio no lo niego, me generaba cierto conflicto tener que atender a un animal ingrato, que solo venía para que lo alimente y se iba sin dar señales de gratitud, como es el caso del perro a que estoy más acostumbrada, pero aun así lo alimentaba con la mejor voluntad y preocupación porque lo hacía por ti, por tu amor a ese animalillo soberbio, que yo creía, incluso he destinado una parte de mi presupuesto  para su alimento y hasta lo he defendido ante la amenaza de Papá y mi hermana de regalarlo porque ellos tampoco son amantes de los gatos.
Lo he defendido con las garra de un felino, como si fueras tú misma, y poco a poco he ido observándolo, y me he dado cuenta que no sabía nada de los gatos, tú tan sabia como te lo he dicho siempre y aún ausente me has enseñado grandes lecciones al dejarme a cargo de este animalito que ahora he aprendido hasta quererlo.
Como lo dije antes, no sabía nada de los gatos porque nunca me di la oportunidad de conocer uno, nunca tuve un gato, oí tantas historias acerca de los gatos que me rehusaba a tener uno, y aunque siempre hubo un gato en casa, nunca lo observé, eramos indiferente mutuamente, creo que tengo más del gato de lo que me imaginaba.
pues lo he visto solidarizarse contigo, me ha sorprendido lo leales que pueden ser, se despidió de ti incluso ingresando a la habitación donde nunca se le había permitido ingresar, a sabiendas o intuyendo que le podría caer una reprimenda, y que quedó cual soldado en guardia por largas hora, ese fue un hecho que más me conmovió, lo he visto  compungido por tu partida, triste, se aisló al sentir que su protectora ya no estaba, y no quería bajar de su lugar predilecto, tardó un poco para tenerme confianza, al principio bajó después de casi dos semanas que se alejó de todos, lo mismo que nosotros, también se fue a procesar su tristeza, y cuando le daba su alimento, no se acercaba al plato hasta que yo me alejara, entendía que la culpa fue mía, nunca le dí la oportunidad de conocernos y respeté su proceso, luego cuando ya habíamos establecido un lazo de tolerancia y planteamos nuestros roles, ahora ya baja y hasta me pedía a maullidos su comida, eso me sorprendió y entendí que ya eramos amigos, luego cuando le daba la comida,  pasaba su frente por mi mano, y cuando no lo hacía no comía hasta que yo acercara mi mano para el ritual que entendí era de gratitud,  y me di cuenta de cuan equivocada estaba, no eran tan ingratos como pensaba.


Ya cuando teníamos confianza y yo creo que hasta cariño, él bajaba de su guarida solo cuando yo llegaba a casa, todos los días después del trabajo y los fines de semana que me quedaba en casa, lo veía ahí cerca a mi, maullando por comida, pasando por entre mis piernas frotando su pelaje, ya hemos fortalecido nuestros lazos de amistad, cariño y respeto, sabe que no puede ingresar a mi habitación, y yo que tiene un horario de alimentarse y no cuando me acuerde o tenga ganas, ya he descubierto que le gusta mucho las galletas de sardina y salmón, y le cae mal las de carne.
Mami, no sabía ni siquiera  intuí lo que estabas haciendo cuando decidiste encargar  tu Gato a la hija menos confiable para ello, pues me dejabas las más grandes y bonitas lecciones.
He aprendido que debo eliminar los prejuicios aprendidos, que siempre todos nos merecemos al menos una oportunidad, que nuestras muestras de afecto pueden ser distintas, pero siempre que son sinceras  serán bien entendidas, que todo lo que se da con amor genuino no espera recompensa, la misma entrega ya es una recompensa y que cuando nos abrimos a los otros seres, ellos también son recíprocos, si bien muchas de estas lecciones ya las tenía aprendidas desde pequeña, pero aun tenía mis propios prejuicios y nos los veía, me has abierto los ojos del entendimiento y del corazón, mi amada Madre.






CUARTA CARTA A MAMÁ: HAY UN NUEVO VIRUS


Querida Madre:


Quiero contarte que este año 2020 viene como un torbellino sobre una montaña rusa, no terminamos de asimilar un suceso y llega otro de la misma magnitud o mayor para dejarnos perplejos de lo impredecible que puede presentarse el destino, la vida.
Cómo se explica que cuando ciudadanos comunes y silvestres, puedan presagiar que un día cualquiera cuándo aún no terminan de despertar, la muerte los encuentre en sus aposentos.
Qué razones validas se les puede dar a estas persona que en un pestañear deban afrontar una gran desolación, no solo perder a un familiar a un ser querido, de eso sabemos bien nosotros, sino demás de dos, tres y hasta cuatro seres queridos, y otro tanto sigue luchando por su vida en un hospital y para hacer más miserable su existencia hayan perdido todo su patrimonio, su identidad, su historia, muchos piensan que solo son cosas materiales, que solo es una casa y muebles, no entienden que para la gente pobre, esa casa, esos muebles, representan horas de lucha y de trabajo, emociones de logros pequeños a lo largo de toda una vida, no han perdido solo una casa, han perdido sus vidas, su tranquilidad, su esperanza a un futuro promisorio, ahora solo les toca sobrevivir, sí madre, eso ocurrió en Villa el salvador, cuando un irresponsable conductor, dirigió una camión lleno de muerte a un grupo de personas, a los cual se sumó la negligencia, la ineptitud de quienes tienen en sus manos la dirección del Estado, es muy triste madre. Me tranquiliza saber que no lo viste, al menos no desde éste plano donde todo se ve tan gris.
Pero bueno, nadie sabe que mano misteriosa dirigen nuestros destinos, el hecho es que a nosotros,  simples mortales solo nos queda asumir hidalgamente lo que se presente a nuestros ojos y nuestros corazones.
Madre, te contaré que ahora ha surgido un nuevo capricho de alguna fuerza de..., qué sé yo de dónde viene, pero hoy en día se habla de un virus letal, al día de hoy que escribo esta carta 27.02.2020 se habla de 82,132 contagiados y 2,801 fallecido, a nivel mundial, en tan solo un poco más de 3 meses, habiéndose reportado los primeros casos entre el 12 y 29 de diciembre del 2019, siendo la ciudad del origen de esta epidemia, con potencial posibilidad de convertirse en Pandemia, en la ciudad China de Wuhan.
A medida que se va extendiendo a los demás países de Europa, Asia, Norteamérica, en el mundo se va creando una psicosis colectiva, aquí en Sudamérica aun no se sentía la tensión, pero desde que llegó a Chile, Brasil y ahora Bolivia, pues se va haciendo más real esta amenaza porque no da tregua, en cuanto llega empiezan a sumar las víctimas sin mucha esperanza de hallar la cura, se habla de que muchos laboratorios están trabajando en buscar la vacuna que frene esta epidemia, pero aun no tenemos un producto disponible para el tratamiento; Madre aquí también ya nos estamos contagiando de la psicosis que se viene generando, es que el contagio es muy fácil, y lo que se ve  principalmente en Wuhan, es muy impactante, hasta parece un guión hollywoodense, personas que mueren en las calles nadie los toca por temor al contagio y aunque puede verse inhumanos, también es humanos tratar de preservar la vida, por lo que no se puede cuestionar lo cuestionable. El gobierno Chino ha ordenado que los cuerpos infestados sean incinerados bajo ciertos protocolos, también han cerrado la ciudad, nadie sale, nadie entra, cancelaron todos los vuelos, y toda la población de Wuhan, está en cuarentena local. Realmente es impresionante lo que se está viendo este 2020.
Aquí en el Perú aun no a llegado el virus, pero tememos porque nuestro sistema de salud es muy precario, sabemos que ante una epidemia masiva no se darán abasto, eso atemoriza a todos, por mi parte me deja tranquila saber que Tú y Silvia ya no corren peligro, antes temía por todo lo que les pudiera afectar, el frío, los terremotos, las epidemias de verano o de inverno, siempre vivía en zozobra, ahora solo me preocupa que Papá no se vaya a contagiar con algún virus, pero sabes que él es un hueso duro de roer, así que espero siga siendo inmune a todo lo que venga.

Pero aun en los peores momentos siempre se habrá un brillo de esperanza, se dice que hora se encontró una posible cura en una planta, ¿Puedes imaginarte madre en qué planta?, te sorprendería, o tal vez no, tú sabías mucho del poder curativo de las plantas, tú mejor que nadie las conocía bien y aunque me enseñaste mucho de ello, lamento decirte que no aprendí nada, no se me da la facilidad para aprender a diferenciar las planta como sí lo hacías tú, bueno te digo, la planta de la que se habla es nada más y nada menos que el árbol de la Quina, nuestro símbolo del reino vegetal expuesto en nuestro Escudo nacional, es sorprendente, una vez más podremos salvar al mundo, de progresar esta vacuna que se está elaborando con el árbol de la Quina, bueno eso lo sabremos más adelante y te lo contaré querida Madre, mientras tanto tú, espero estés disfrutando de una paz inconmensurable, lejos de todo esto, lo mundano y hasta catastrófico momento. Te amo madre, es la primero vez que te escribo con la tranquilidad de saber que estas lejos de este momento de dura prueba para la humanidad. 
Y en especial para agradecerte por todos los cuidados que tuviste con nosotras, no es la primera vez que llega una epidemia al Perú, antes pasamos por otras como la tifoidea, el sarampión, la tuberculosis, que son las que recuerdo de chica y siempre salimos bien libradas gracias a tus amorosos cuidados,   el cólera, la gripe AH1N1, que fueron las últimas, y tú siempre sabías como hacer las cosas, solo teníamos que preguntarte, ahora pienso que no aprendimos lo debido y esperamos que logremos salvarnos este nuevo virus que amenaza ya en tu ausencia. Gracias mi amada Madre.



viernes, 31 de enero de 2020

TERCERA CARTA A MAMÁ: LA GUARDIANA DE MIS LIBROS




Querida Madre:

Sigo revisando nuestros recuerdos, nuestro andar juntas por esta vida que nos tocó compartirla, y la cual bendigo, y al mirar esta foto, recuerdo claramente este momento,  en que yo descuidé el libro que llevaba ese día para leerlo en momento libres, que por cierto estando contigo no hubieron esos espacios, todos los copaba tu dulce compañía. Recuerdo que lo dejé apoyado en algún lugar para hacerles una foto a ti y Papá, y olvidé el libro, luego seguimos recorriendo lugares y yo seguía registrando sus pasos en instantáneas plasmadas para siempre más en mi corazón que en las imágenes digitales, como lo hacía siempre, y no me di cuenta en qué momento tomaste el libro, y lo salvaste del mi olvido evitándome así un gran dolor porque sabías bien lo que me generaba el perder un libro, pero sobre todo a media lectura, Te amo Madre porque siempre pude reconocer en este gesto tuyo de resguardar mis libro tu inmenso amor que me prodigaste siempre. Aún están intactas las últimas cajas que llenaste de libros que no paro de adquirir, y que en tu afán de resguardarmelos, más que ordenar, yo podía ver en tus ojos tu amor maternal cuando con tus delicadas manos tomabas uno a uno cada libro y grababas en tu memoria las portadas, colores y tamaños, para que quedaran inventariados en tu memoria y cuando yo siempre despistada, preguntaba: "Mami, viste mi libro de Julio Verne?  o de Vallejo? o de Nietzsche? u algún otro autor" tu decías: "¿Cómo es?" y luego de que yo te detallara algunas características, me sabías dar razón de dónde lo habías guardado.



Sabes madre, siempre valoré esto que tu hacías por mi, y tu lo sabías, al ver la felicidad en mis ojos y mi grande sonrisa, pero hoy lo valoro más, porque desde que partiste a esa inmensidad donde  espero un día nos reencontremos (es lo único que me sostiene viva), pues desde que partiste he perdido todos mis libros, los miro y no los reconozco, los leo y no logro entenderlos, los busco y no los hallo.
Madre tú no solo eras una leal custodia de mis queridos libros, si no eras también el motor que me impulsaba a devorarlos, recuerdo que no hace mucho te pregunté, ¿Por qué cuando era chica, y me veías leer nunca me pedías un favor, un mandado, ninguna interrupción?, como sí lo hacías cuando me veías jugar, ver tele, u otra actividad;  a lo que respondiste: " Es que me gustaba verte leer, me gustaba que te guste la lectura", realmente eres una madre sabia, yo te agradecí y te sigo agradeciendo eso, pero lo que no sabías es que eras tú el motor que me impulsaba a leer, la tranquilidad y el amor con el que me resguardabas me permitía leer sin preocupación alguna, ahora todo es distinto madre, me haces tanta falta, y no para que guardes mis libro, sino para que me impulses a abrirlos, lo estoy intentando madre, no quiero que sea inútil tu amorosa custodia, aún tengo las últimas cajas que tus dulces manos guardaron esos libros que hoy más que nunca son los prioritarios. 
Te amo hasta el infinito Madre!



miércoles, 22 de enero de 2020

SEGUNDA CARTA A MAMÁ : MI MADRES ES UNA REINA

                                                            Mamá hermosa y amorosa.

Madre: 
Hace mucho que no veía esta foto, ahora que ya no estás, al menos físicamente, porque no hay un segundo que te ausentes de mis pensamientos y de mis emociones, es muy extraña la forma en que funciona todo esto; la mente, las emociones, el alma, en fin todo, cuando ya no tienes a la persona que amas es cuando más presente está, todo el tiempo. Bueno no vamos a filosofar ahora ... o tal vez sí?. Aunque hacemos eso todo el tiempo ahora, cuestionándolo todo, preguntas sin respuesta, dudas con miles de hipótesis, en fin, dejemos eso para otro momento y continuemos con el núcleo de esta historia, decía que ahora que mamá no está, me he sumergido a buscar en todo lo que me recuerde a ella,  que me acerque a ella nuevamente, no quiero olvidar nada de lo que me contó, de lo que sé, de lo que aprendí, y ella me lleva indiscutiblemente a mi hermana. Y bien, al ver esta foto recordé muchas cosas y entendí otras  que antes no las hubiera entendido.
Era muy joven cuando fue elegida reina de belleza de su entorno,  "La sociedad" que era como le llamaban, y recién ahora creo entender lo eso significó  para ella.


Mi amada Madre con su hermano mayor
 Recuerdo que de pequeñas y no tan pequeñas, nosotras, sus cinco hijas, solíamos ser elegidas como reinas de primavera cada año, mis hermanas me parece que lo disfrutaban un poco por la emoción de ser un día especial que para ellas significaba, y otro tanto porque veían feliz a Mamá.
Recuerdo la atención y dedicación con la que preparaban el atuendo, vestidos, zapatos, corona, capa, y a veces cetro, además de otros detalles, que mamá no solo lo hacía por cumplir con el compromiso con los profesores que eran los principales promotores, sino también porque ella lo disfrutaba.

                                                         Silvia, la mayor en primaria

                                                             Silvia, en secundaria


En mi caso era distinto, recuerdo que de pequeña, en primaria, al llegar el mes de Setiembre que era el mes de los reinados, me ponía muy tensa, nerviosa, molesta, desde pequeña tenía una mentalidad revolucionaría, socialista, sin saberlos claro. no encontraba la razón para una nominación de esa forma que por lo general era una elección entre una terna de compañeras de la misma aula y luego la ganadora debía presentarse vestida de reina para representar a su aula el día central y en ese momento se elegía, también por votos a la Reina general del colegio. Me parecía que era  una manera muy cruel de mellar en el autoestima de personas que recién estaba formando su personalidad y me parecía una acción muy cruel, sobretodo porque veía que habían niñas que sí disfrutaba de ser elegidas, y al no ganar la elección se desilusionaban, y no me gustaba tomar parte en la generación de esos sentimientos en mis compañeras. realmente lo detestaba y sufría mucho por esos días.

                                                                                                      Flor, en primaria

Enojada por tener paje, por el maquillaje
por todo. En primaria.


Para entonces era muy respetuosa de las normas del colegio y de los profesores, así a regaña dientes terminaba aceptando obligada a desempeñar ese burdo rol, Mamá sabía de mi postura, pero lo atribuía a mi timidez y aquí viene la parte que antes no entendía de mamá, y es que ella revivía un poco esas emociones idas de una juventud azarosa, y trataba de vivir un poco esas emociones ahora por intermedio de sus hijas, yo no lo sabía o no lo entendía, y al contrarío, lo asumía como una traición de parte de mamá, pero también entendía que ella debía cumplir "normas" del colegio, ella se encargaba de hacérmelo saber de forma muy amorosa, Así que terminaba cediendo a la pantomima, que para mi no era nada grato, sino más bien me iba generando una rebeldía cada vez más fuerte, que creo al final fue bueno, porque sirvió para fortalecer mi carácter, porque con el tiempo, me fui empoderando y eso lo contaré más delante.
El hecho es que esto sucedía todos los años de primaria y secundaria, siempre el mismo sufrimiento, la misma molestia y cada vez elaboraba mejor mis argumentos para desistir.
Pero ante mi negativa, llegaban las "represalias" jajaja como si pudieran existir, pues sí, cosas como que me bajarían la nota, que por cierto siempre fui muy aplicada y solía tener notas altas, eso me enardecía más aun, pero ya para eso mi carácter estaba más fortalecido, y mi postura ya no era de disuasión sino de reclamo, de indignación de enfrentamiento, recuerdo que la última vez que salí de reina, el profesor que era el tutor del aula,  me dijo que me bajaría la nota en el curso de  matemáticas, le dije que  eso no era posible, que me iba a quejar en la dirección y obviamente la directora pensaba que estaba frente a una niña inmadura temerosa de los adultos y de la autoridad y para nada era así, así que ante la insistencia de ambos les respondí que iría a quejarme a la USE la autoridad educativa o si era necesario llegaría al Ministerio de Educación.
Al ver la firmeza de mi decisión, apelaron a llamar a mi mamá, ella trató de convencerme, al final y para ir concluyendo, unieron fuerza mi mamá y mi hermana que ya cursaba el 5to año de secundaria y me pidió que al ser su último año en el colegio aceptara asistir al reinado, y así íbamos a compartir es ultimo momento juntas, fue lo único que me hizo desistir, y hoy con la mirada en retrospectiva, me alegro y hasta celebro la insistencia de mi Madre y hermana, y el haber desistido a mi testarudez, que si bien tenía razón, tampoco era que se iba a acabar el mundo.
Nuca hubiera imaginado que ese momento hoy en día tuviera tanto significado y valor para mi, y que pudo ser un recuerdo que revivimos con mucha emoción junto a mi hermana en algún momento importante.
Recuerdo que ese día llegué, como siempre molesta, para variar,  y como siempre en este caso, solía dejar todo para último momento, con la esperanza de que faltara algo, el vestido o los zapatos y así no asistir a tal evento, pero no, Mamá siempre estaba ahí, resolviendo cualquier problema que se pudiera presentar.
Llegué al colegio, primero debíamos reunirnos con nuestros compañeros de aula, con los que traté de mostrarme amable, luego teníamos que pasar al patio central para la reunión con todas la reinas, y la elección de la reina general, y en el estrado, no veía a mi hermana, y estaba enojada, porque pensé que como otros años nos iban a separar ya que yo era menor, de pronto llegó la hora del brindis con gaseosa, y nos pidieron que vayamos desfilando para hacernos una foto individual, cuando fue mi turno y yo como siempre con cara de malos amigos, sin un atisbo de agrado, cuando estuve en posición, sentí que alguien me tomó de la mano, al virar el rostro vi a mi hermana mayor, mi protectora, mi ejemplo, mi cómplice, sonriente y me dijo "Hermanita"  inmediatamente se iluminó mi rostro, y se dibujó una gran sonrisa en mis labios y en mis ojos, pero sobre todo en mi corazón, tengo ese recuerdo grabado con fuego en mi memoria y mi alma, fue el mejor reinado que nunca había disfrutado, justas buscamos con la mirada a Mamá que orgullosa nos miraba de bajo del estrado y dirigía al fotógrafo, yo no me preocupe más por la postura o esas vanidades femeninas, recuerdo que no nos interesó saber quien ganó el reinado general, que por cierto fue por venta de boletos por voto, así que ya se imaginarán que ni loca yo hubiera vendido un solo voto, ni siquiera yo misma hubiera comprado, bueno hay más anécdotas al respecto, pero eso no entra en este contexto.




Solo sé que al  correr de los años y de las sorpresas que nos depararía la vida, ese momento lo celebro porque sentí que desde entonces mi hermana, mi mamá y yo fuimos una sola.
y ahora con el transcurrir de los años puedo entender que para mi madre no se trataba de un tema de vanidad, para ella representaba la unión de la familia, ese cariño incondicional que solo lo sabe la sangre, o quizás sea más que eso, el alma, esa parte de cada una que nos hace un todo.
Madre, gracias por esa lección de vida, siempre fuimos tan diferentes y tan iguales, tu soñabas con las alas surcando los aires, y yo soñaba con los pies firmes al suelo, pero soñadora como tu, con fuerza y con pasión, es increíble tener que pasar por mucha vida para recién entender la verdad de las cosas.
Y mi querida hermana gracias por regalarme ese momento, que hoy que ya no las tengo, me permite seguir viviendo con una sonrisa en el alma y muchas lágrimas en el corazón, las amo y las extraño demasiado.