

Me voy a saltar alguna visitas para narrar este momento,
saliendo de Suiza y pasando por Venecia, Milán, y gran parte de Italia llegamos
a Nápoles, estaba tan embelesada con todo lo que iba recordando, ni bien
llegamos a Nápoles esos edificios con ventana típicas a los que les atraviesan
cordeles donde los napolitanos cuelga sus ropas a secar, y traía a mi memoria
pasajes de las películas que veía de chica junto a mi papá, con la magistral
actuación de la gran Sofía Loren un icono de Italia, junto a un deslumbrante
Marcelo Matroianni, entre otros actores que alcanzaron gran renombre, seguimos recorriendo Nápoles mientras yo me sumergía en esos recuerdos, cuando sale a nuestro encuentro un joven de
buena facha, diría con una “portada presentable y luminosa”, bueno, todas las
compañeras quedaron impactadas
J
en mi caso estaba muy abstraída por todo a mi alrededor que solo quería
capturar las mejores postales en mi
memoria, pero pude darme cuenta del efecto que causó en las demás visitantes;
Bien, el susodicho se llamaba “Gio” o así se hacía llamar, nos llevó directo y
sin preámbulo a una ciudadela lejana, muy lejana de al menos 6,000 años de
antigüedad, la ciudad había desaparecido del mapa entre el 24 y 25 de agosto
del año 79 D.C. (aunque su existencia se estima desde el siglo VIII A.C.),
cuando una mortífera erupción del VESUBIO sepultó ésta y otras localidades del
entorno, como Herculano y Estabia. A lo largo de los años se mantuvo el
recuerdo de la existencia de unas ruinas antiguas en la zona, e incluso algunos
se aventuraron a apuntar su localización a la luz de ciertos hallazgos.
Pero fue hasta 1,738 cuando el futuro Carlos III
de España, entonces rey de Nápoles, encargó a un ingeniero militar español,
Roque Joaquín de Alcubierre, que iniciase las excavaciones
Y es así que vamos internándonos en esta ciudad que se veía
como ciudad fantasma, se podía ver pasillo, habitaciones, corredores, murallas,
columnas, hasta estatuas, todo nos hablaba de una ciudad muy desarrollada y
de alto nivel de lujo y comodidad, con seguridad había clases sociales y
habían espacios restringidos al pueblo, pero en términos generales fue una sociedad bastante
bien organizada y equitativa . El internarse en estas evidencias de vidas
pasadas es muy impactante porque te sumerges en tus cavilaciones y entre imaginar
cómo fue, cómo vivieron, qué pensaban, qué dejaron y qué dirían de existir a
nuestros días, también surge la
inquietud de haber podido vivir lo que ellos, esa forma de desarrollarse aun sin
tecnologías y hallar similitudes con nuestras culturas ancestrales aun a pesar
de la distancia, es muy ilustrativo y
enriquecer, incentiva a meditar sobre loe hechos, ese hambre por descubrir por digerir
nuestros pasado y enlazarlo al presente para extender ese hilo al futuro, y
tratar de construir esa sociedad que todos anhelamos pero corrigiendo los
errores.
Mientras nos desplazábamos en el recinto que cada vez nos sorprendía
más y más, y mencionaré dos temas entre varios otros, que me llamaron la atención:
Primero, las hermosa pinturas que dejaron como testimonio de
sus vidas, y un testimonio muy explícito, Pompeya como Nápoles son ciudades a
orillas del mar y en su tiempo fue ciudad obligatoria de paso para ir al puerto y para ser ciudad-habitación de los viajeros
y marinos, así que desarrollaron el oficio más antiguo de todos (eso dicen, no
estoy segura que así sea) el de la prostitución, existen habitaciones para este
fin muy bien señalizadas, donde se lucen pinturas explicitas de escenas de este
oficio, que de lejos superan a las del Kama Sutra (eso me dijeron, no lo puedo
confirmar), y si piensan que eran solo mujeres las que ejercían este oficio se equivocan,
también lo ejercieron hombres.


Lo segundo que me llamó la atención y muy gratamente fue al
llegar al Anfiteatro, muy bien conservado y deliciosamente diseñado, que tan
pronto ingresé sentía que realmente ingresaba
a un lugar sagrado, y claro que lo era recordemos que en esos tiempos se daba
mucho espacio al arte y los espectáculos, aun cuando el motivo puede ser
discutible, pero siempre el arte será el alimento del alma, estando ahí sentía
esas ganas incontenibles de probar el escenario por diversos motivos, he estado
en diferentes escenarios Incas,
Pre-incas, Mayas, Aztecas, Mapuches, etc y sé que esta construcciones
son acústicas ya que en la antigüedad no existían los micrófonos y ecualizadores,
entonces quería probar la acústica que ya podía imaginarla por la forma
circular y de torre abierta, y también por mi lado poético quería saciar ese
capricho de recitar en ese escenario de siglos de antigüedad y saber que alguien
del más allá pudiera disfrutar de un recital, y se me ocurrió qué mejor que
hacer lo trayendo a otro Grande del más allá y que estaba segura no había llegado
a este lugar, así a través mió pudiera llegar y estuviéramos todos ahí, al finalizar el recorrido pido permiso para tomarme unos minutos y volver al
Anfiteatro y poder recitar, a lo que Gio
muy amablemente me negó, dijo que me iba a perder, (no sabía que yo había ido
marcando el camino para volver), ya aunque le sustenté que no pasaría eso y
hasta casi supliqué, porque no quería quedarme con las ganas, me dijo: NO. Así
que nos dio 10 minutos para hacer fotos en el Saló
n de Fano, y luego debíamos reunirnos para salir juntos, ¿Y qué creen que hice?, ¿Caso?, NO! Me escabullí y corrí sin que se diera cuenta hacia el anfiteatro, me di cuenta que de verdad estaba lejos y no parecía, pero ya no podía volver era ahora o nunca, y nunca, es nunca una posibilidad.

Llegué al Anfiteatro estaba vacío justo como lo imaginé, todo para mí, coloque una camára frente a mi, y me puse en posición empecé a declamar un poema de Vallejo,y pude notar que la acústica era muy buena, así que elevé más la voz y continué, cuando de pronto llegó un grupo de turistas que arribó al anfiteatro pero el guía llegó al final por lo que iban entrando y colocándose como auditorio, (asumieron que era parte de la experiencia) y yo que me di cuenta continué, llegó el guía y pensé que me iba a detener y pedir silencio para explicar, no fue así, era un grupo de 25 personas anglosajones, (o sea no hablaban español y menos lo entendían) todos expectantes y podía ver sus expresiones
que disfrutaban, yo continué, mientras uno de ellos tomó mi cámara y me hizo un
par de fotos (Bendito!) sino fuera por él este relato no tendría el sustento fotográfico,
y al finalizar mi interpretación los aplausos se oyeron como mil, digo que la acústica
era muy buena, y como suele suceder el lenguaje vocal los limitaba por el idioma , “el
púbico” se inclinaba en agradecimiento usando el lenguaje de las mímicas que no tiene pierde como el del arte, ya que ellos pudieron captar la emoción del poema sin entender ni una sola palabra, gracias a la interpretación (después hubo unos minutos para explicarle de que trataba el poema), miré al Guía quien también aplaudían y
yo fui feliz, Logré mi cometido!,
Claro que lo que pasó al final fue
terrible, el guía que llegó al anfiteatro era amigo del nuestro y al encontrase
en el parqueo me tuvo que llevar a mi bus, ya que me hice tarde y me perdí,
aunque me lleve un gran susto por desobedecer y Gio se enteró de mi desobediencia, además que al subir al bus todo gritaron mi nombre a coro como protesta, pero ya se habían dado cuenta de mi afán así que fue más como chacota que reclamo, y con todo fui feliz y dije….Vallejo hemos
llegado a Pompeya! 😊
Vallejo y Yo en Pompeya
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